Revista

Heráclito

 

El desmoronamiento

 

En los mismos ríos entramos y no entramos, (pues) somos y no somos (los mismos).”

Heráclito, filósofo griego

 

  El poeta chileno Gonzalo Millán en una entrevista dijo que los hechos vitales (los biografemas) sólo interesan en la medida que afectan la obra, que el resto sería literatura para terapeutas. En el último libro de Pedro Mena Bermúdez, “Heráclito”, la prisa pareciera convertirse en la sangre “oscura de Éfeso”, y la biografía del autor hecha carne y vuelta carga como pesada joroba culposa, no quedándole otra que reventar en lenguaje,  mutando en una inquieta bomba de la cual debemos recoger sus fragmentos para leerla. Porque enfrentar la muerte y el alcohol con la escritura es una forma de luchar por la vida. Volverlas esquirlas de lenguaje, para pronto saldar con esos trozos la diáspora lírica y la ironía del cotidiano apocalipsis doméstico o la vida misma.

“Heráclito”, la mente oscura o la bilis negra, trazos de un diario de alcohol-reflexión sobre lo perdido, un texto en espiral en 3 síntomas, donde la infancia es revisitada como algo arrasado, deformado. Las notas al pie exponen susurrantes una que otra indicación y despliegan un diálogo al interior del propio poema. En el transcurso del texto el poeta suele observarse a sí mismo en el oficio de escritor con miedo a qué decir, con la inseguridad de la propia verdad y el consiguiente temblor repetitivo del frasco y del vidrio roto. Así, Pedro Mena Bermúdez va proponiendo el desmoronamiento sujeto al licor que va desmembrando el cuerpo desde  dentro y el espanto del delirio del día siguiente, la nausea.

 

…y quise huir

lo hice como hombre de botellas

 

En resumen, el libro “Heráclito, sintomática de una mente oscura” se aferra a distintas estructuras en cada capítulo, como una manía de cavilación desesperada, con la frecuencia solitaria de observarse a sí mismo y ver el paisaje devastado del error. A Heráclito, el filósofo griego, se le atribuye el fundamento de que todo estaría en incesante cambio. El ser se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa. El logos, la previa de la dialéctica, situados en estos poemas de Mena Bermúdez.

 

 

 

Roberto Bustamante, editor en editorial NAVAJA, Iquique, Chile.

 

 

 


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