Revista

Carlos Vicente Castro. Abejas

 

No creo en las buenas personas

 

En sus sonrisas de dientes blancos, sus peinados

gomosos y su alegría a toda asta en los pliegues del día.

No confío en las buenas personas, en sus dobles

tratos con esta realidad que supera las tramas

con que envuelven a los demás para seguir siendo

buenas personas. Las buenas personas son las peores:

las he visto pisotear a las malas personas, a las buenas,

las he visto otear la oficina, el supermercado, el antro,

en el asiento de su automóvil blanco de modelo reciente

afilando los colmillos, sus intenciones milagrosas.

No me gustan, no trago a las buenas personas, parásitos

de las malas a las malas. Su mecanismo depende

de hacer combustión con las malas personas, sin ellas

qué son las buenas personas: una máscara

de papel con la sonrisa rota.

 

 

Abejas

 

Los bomberos les echaron agua con jabón.

La espuma las atontaba, las arracimaba

entre las piedras del patio, obra además

de la escoba con que eran barridas

como volutas de madera que ya no sirven

al diseño original. Sus zumbidos

quedaron apagados tras del vidrio,

las sobrevivientes revoloteaban sin rumbo

alrededor de su reina.

Momentos antes, habíamos subido a la azotea

a mirar cómo el panal refulgía en lo alto de un árbol

de nombre desconocido, hermoso y letal

entre la transparencia de las alas.

La belleza es así:

nos impele a destruirla.

 

 

Poema aspiracional

 

Quisiera escribir sobre felicidad.

Una felicidad franca, de dientes blancos,

sin grietas ni saudades,

una felicidad de flor, de nube, desfachatada.

Pero sé que este será un mal poema, no saldrá

de lo oscuro, no aprenderá a morir enfermo.

De todas maneras me gustaría la efervescencia

de una felicidad habitual, cercana,

en las inmediaciones de mi habitación, la cocina,

mi cama, en el pasillo que atestigua tantos barruntos

de esquizofrenia. Felicidad hasta que revienten las paredes

del esófago, hasta que no sea más posible envenenarse

con el sol que sale todos los días

como si nunca nada malo pasara.

 

 

 

Carlos Vicente Castro (Zapopan, 1975). Ha publicado los libros: De la música el silencio (2015), Apócrifos (2013), Cinta de Moebius (2013), Circo (2012), Carcoma (2006) y Raíces temporales (2000). Entre otros medios, ha colaborado en Crítica, Luvina, La Colmena, El Informador, Punto de Partida y Periódico de Poesía de la UNAM. Es editor de la revista de poesía y artes visuales Metrópolis.

 

Imagen: Cuphead.

 

 

 


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