Revista

Dolce Stil Mostro – Martha Mega

 

frontera

pensé ¿qué querría yo de un poema
en el desierto? ¿querría en lo más mínimo
un poema?
uno quizás que sirva de escalera
una alternativa a morir de sed
que sobreviva tres semanas sin probar bocado
y sepa qué hacer si me muerde una serpiente
o cómo localizar la estrella del norte y para qué carajos
sirve localizar la estrella del norte
si está igual de perdida allá arriba en un desierto de espinas brillantes
que yo que sé dónde estoy
lo que no sé es dónde está todo lo demás
dormí bajo el muro
soñé una escalera la más grande
un poema que pueda seguir como a un mosquito
hasta el siguiente cuerpo de agua
hasta el siguiente cuerpo
de lo que sea
con que se mueva
pero no dispare

 

 

sumergida en la tina

pienso en tu novia de juventud
muerta en el incendio
me secas el pelo con la toalla de tu hijo
que no conozco
recargas la cabeza en el borde
cerca de mi pecho
así se consuelan las visitas
junto a las camas de los enfermos
no dejo de mirar mis dedos pálidos
la piel les queda grande como un guante
como si algo la estuviera
derritiendo

 

 

Postal desde Mezote

me miraban como sonriendo
sin sonreír
quizás la religión también se los prohibía
como prohibía beber bailar
nunca les pregunté
desyerbaba la milpa
mientras intentaba enseñarles quebrados la historia
verdadera de la conquista de la nueva españa
me espiné la boca con las mentiras y las tunas
me miraban como lamentándose
no por mí
no por ellos
por algo que nunca alcancé a ver
algo en el horizonte
bajo el mezquite
en mi torpeza al andar
en la lluvia que nos empapó
ellos impermeables
yo con los ojos enlodados
la boca llena de lodo
la boca llena de moscas
me miraban como disculpándose
por las moscas las espinas el lodo
mataron un pollo
el día que me marché
me miraban como si estuviera
llevándome algo

 


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