Enrique López Velarde. Taedium vitae

 

Dulce Bellum inexpertis

 

El campeón de goleo

“el killer brasileño”

de la liga ucraniana

fue reclutado

para dispararle a los rusos

 

Héroe  Kievetano

declara por zoom con uniforme camuflado:

Mamá papá los amo

cuiden a mi papagayo

 

Intrépido líder verdeamarela

arrastra un rosario de ratas muertas

atadas a un cordel

 

En los fríos campos

fiestas estelares y mujeres

colgadas de los pies

con los rostros cubiertos por sus faldas

 

Al final de la campaña

el secretario de la OTAN

le regaló un balón

 

Ya no tiene piernas

no las necesita

El gran rey miseria

juega con el corazón

 

 

Taedium vitae

 

Recargado en un pochote antiguo

colina arriba de una punta colorada

descubrí que el atardecer estaba inclinado

 

No recuerdo el momento 

en la tienda de mantarrayas 

 

¿A qué hora compré la grande

atigrada?

 

Volándola como cometa

tiro de ella con hilos de acero

 

termino engarzándola

a una nube rosada

 

Desde el verde mar

una tribu polinesia 

con rostros de tiburón

me aúpa 

                 en aletargadas balsas de madera

que resbalan suaves 

de reversa

hacia los confines de este aburrido plato de tierra

 

 

 

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