JJ Romero. No somos malas personas

 

Las pirámides se construyen desde arriba

 

Te pusieron a identificar

cadáveres y ninguno

era el tuyo.

 

La cruz sin santo, el lugar de la sangre de cristo.

Todos con los brazos cruzados.

 

¿Y qué ves?

 

“Mi reflejo en esta cara”

Ninguno era el tuyo

hasta ahora.

 

Tu alarde irónico

no llegará a ninguna parte.

Tendrás que sentarte

con tus pesadillas como

te lo dijeron

tus padres.

 

Calmar la rabia

que antes te entretenía.

Empezar diciendo

“Ante todo un cordial saludo”.

Abordar el problema.

 

Si todos deciden morir

ninguno de estos rostros

será tuyo.

 

 

Entrevista

 

Vi hombres barbudos.

Hombres barbudos

sucios en un cuarto.

No tiene nada que ver

con la sensación de claustrofobia.

Es más bien la palmada en la espalda

bien intencionada, pero

con una mano sucia y ruin de cualquier forma.

Siento que me hablan:

es más bien la cuestión

de que no escucho tantas cosas.

No estoy solo a pesar de todo.

Si quisiera huir de mí mismo,

esa mano cubriría mis ojos

para hacerlo todo ligeramente

más difícil.

 

 

Zorba

 

Zorba encontró un camino entre la multitud.

La única luz en la playa

provenía de los barcos.

Parecía que querían salvarnos

así que inventamos un origen,

una historia que nos leyeron de niños:

Veníamos del hálito de enormes

descargas eléctricas.

 

Encerrados sin otro panorama

que el de cabezas en llamas

escuchamos la voz de Zorba:

“Para que puedan errar a sus anchas”

dijo cuando encontró para nosotros

el camino entre la multitud.

Y se tocó la cara

como un verdugo haciendo alarde

de su máscara.

 

 

¿Qué hay, gravedad?

 

Se señaló el oído y levantó el pulgar:

el ruido aún no llegaba.

Ocho personas fumaban un cigarro en círculo.

Ya nadie sabía qué decir,

pero todos eran buenos conversadores.

Les conté de la vez que Werner Herzog caminó de Múnich a París

para que su amiga no muriera.

Una travesía en la pista de patinaje.

A través de las rejas corrían los secretos,

no había enfermeras y dolían las piernas.

Parecían interesados:

Lotte Eisner sobrevivió.

Nadie imagina el frío de noviembre en 1984,

la cara roja por la pintura y la vergüenza

de ver a un gato comiéndose a otro gato.

No somos como ellos.

Mi madre grita:

¡Ha fallecido el tío Eduardo, mi segundo padre, en el frío de esta aurora!

Rezamos para que su alma descanse en paz.

Son nueve las personas

que fuman ahora en círculo.

Éramos diez,

pero yo quise tomar aire junto a la ventana.

 

 

Genmaicha

 

Hoy alimenté a mis plantas carnívoras

con los esqueletos del jardín,

es decir, con los insectos muertos

que aparecieron

en el jardín.

 

Probé el genmaicha,

un té al que los japoneses le añadían arroz

para reducir su costo durante la guerra.

 

De pronto, imagino,

uno se levantaba por la mañana

y encontraba no sólo insectos muertos

sino también personas muertas en el jardín.

Pero entonces no había plantas carnívoras que alimentar.

Y en cualquier caso las habríamos alimentado con arroz.

No con personas.

 

Las personas se alimentan de geometría,

los espíritus de aquellos muertos,

fotografías de edificios

dispuestos a recibir los cuerpos como insectos

que no se separan de su esqueleto.

 

 

Zerfall

 

Tras cien años de haber estado locos

y mil de haber sido herejes,

no podemos decir aún

que somos torpes.

No estuvimos ahí para verlo.

Entre viejos espasmos de placer

aparecen los duros continentes

para darnos un poco

de la miseria

que añorábamos.

Una pieza de libertad está en casa:

Poco de la cordura que nos sienta bien,

una película torpe como nosotros.

La certeza entrevista

o más bien la búsqueda

de algo que no podamos perder

en el viaje.

 

 

No somos malas personas

 

Incluso cuando nos contaron historias

que hoy no creeríamos,

no éramos tan pequeños.

Pero al ser aceptados en este culto

de risas y dilaciones,

críticas, amagos,

no salía ningún mensaje a las monjas,

al mundo,

excepto la anécdota de haber tirado la mitad

de un falafel en Nueva York

y luego haber llevado al hospital

a un amigo que se rompió la frente

por andar llorando

mientras se bañaba.

 

 

 

JJ Romero (Caracas, 1993). ​Es matemático y escritor, autor de No más preguntas (2017). Formó parte de Amanecimos sobre la palabra. Antología de poesía joven venezolana (2017). Edita el blog de cine El tren en marcha.

 

 

 

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