Robin Myers. Laguna

 

Paciente

 

El hospital vive al lado del teatro, y comparten

una plaza con una fuente, un carrito nocturno de hot dogs,

una estatua de una Madonna volcánica con su bebé. Los acomodadores

salen a fumar, los médicos se escapan a fumar, las camisas negras

y las batas blancas se demoran y desaparecen en una nube acre. La plaza se llena.

Crisis, estreno, pase lo que pase, los cuerpos se forman en

fila. Algunas perlas y sacos. Algunos tuppers. Hombres que duermen

con rigor en un banco de piedra, con el portafolios a un costado. La comida

forma parte de sus actividades. Papas fritas de bolsa al lado de la boletería,

sándwiches de queso en bolsas para sándwich, Nescafé, tacos hasta

tarde. Las vueltas que da la gente, la relación con sus propias extremidades

ociosas. La mayoría se amontona como gansos si están juntos.

Parejas que esperan inquietas, el flash de una cámara, un llanto irregular

desde un auto estacionado. Las lamparitas de las marquesinas. Miradas al reloj

para ver qué hora es. La luz límpida de la funeraria de enfrente. Rosas rojas en mano,

una camilla recostada como un borracho contra una ambulancia.

Y podría seguir. Porque esto sigue. Paso por esta escena casi todos los días

para ver a alguien que amo. Trato de no llegar con las manos vacías,

y a veces abre la puerta antes de que yo meta la llave.

 

Traducción de Ezequiel Zaidenwerg     

 

 

Patient

  

The hospital lives next to the theater, and they share

a square with a fountain, nighttime hot dog stand,

sculpture of a volcanic Madonna and child. Ushers

slouch to smoke, doctors hover to smoke, black shirt

and white coat stall, then vanish acrid. The square fills.

Crisis, premiere, whatever happens, bodies stand in

line. Some pearls and jackets. Some Tupperware. Man

in harsh sleep on a stone bench, suitcase beside. Food is

part of what they do. Potato chips by the ticket booth,

cheese sandwiches in sandwich-bags, Nescafé, tacos till

late. The milling-about, the relationships with one’s own

idle limbs. Most huddle geese-like if they’re together.

Young pairs shifting feet, camera flash, ragged sob from

a parked car. Marquee bulbs. Watch-checks. Clean light

in the funeral home across the street. Red roses-in-arms,

an off-wheel stretcher tipped drunk against an ambulance.

I could go on. It does. I walk through all this most days

to see someone I love. I try not to come empty-handed,

and sometimes he opens the door before I turn the key.

 

 

Laguna 

 

Estuvo un par de horas, como se dice,

ida. Como si supiera adónde

 

ir. Se acordaba de quién

era. Y de quiénes éramos nosotros. Registraba el dolor

 

húmedo. En el pecho izquierdo. Sabía que estábamos en

casa. Donde ella no

 

vivía. No se acordaba de cómo habíamos llegado

ahí. O de que un hospital nos había dejado

 

venir. O de hace cuánto. Así que nos volvió a preguntar una y otra

vez. Y le dijimos cada una de esas

 

veces. Nos turnamos para agarrarle la

mano. Se revolvía en el sillón, como si tratara de no

 

ahogarse. Pero en

sueños. ¿Quién es el responsable

 

acá? Preguntó, recorriendo el living con la

vista. Por supuesto no había una buena

 

respuesta. A esa pregunta. Le dijimos que

nosotros. La íbamos a cuidar y así lo

 

hicimos. Cuando volvió, no se

acordaba. De haberse

 

ido. Cuando le agarré la

mano. Fue una niña, por un instante, y yo no lo

 

fui. Me corta, como dicen, la

respiración. Me hace estremecerme preguntarme

 

qué. Me va a hacer algún día

confiar. De esa manera. Otra vez.

 

Traducción de Ezequiel Zaidenwerg

 

 

Lapse

  

For a couple of hours, her mind

Went. As people say. As if it knew where to

 

Go. She remembered who she

Was. And who we were. She registered the damp

 

Pain. In her left breast. She knew we were

Home. Where she didn’t

 

Live. She didn’t remember how we’d gotten

There. Or that a hospital had let us

 

Come. Or how long ago. So she asked us again and

Again. And we told her every

 

Time. We took turns holding her

Hand. She floundered on the couch, as if trying not to

 

Drown. But in a

Dream. Who is in charge of all

 

This? She asked, and glanced around the living

Room. Of course there was no good

 

Answer. To that question. We said

We. Would take care of her and we

 

Did. When she came back, she

Didn’t. Remember being

 

Gone. When I held her

Hand. She was a child, briefly, and I was

 

Not. It takes, as the saying goes, my

Breath. Away. It makes me shiver to wonder

 

What. Will someday make me feel such

Trust. Again.

 

 

 

Imagen: Greg Girard

 

 

 

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