Ulises Torres. La mejor defensa es el ataque

 

La mejor defensa es el ataque

 

Su madre fue víctima

del amor romántico,

un yonki

playera ajustada

le clavó un arpón en las costillas.

 

Años después,

una criatura

recorría los campos en San Diego

– donde siembran tedio y plantas

 de tomate –

 

cuando en 1979 la pequeña Ann

fue detenida

habló muy poco, sus únicas

 palabras fueron:

“me aburren los lunes”

 

 

Visitación

 

Al salir a caminar, vaciamos

los bolsillos en los

árboles

 

un extraño nos miró como si adivinara

nuestra incompetencia para decidir el grueso de la soga

o el tapiz de la cocina

 

volvimos a casa y retiramos

los cuadros de Stalin,

lo reconocimos por la espesura

de su bigote

 

 

Para la muerte no hay edad

 

Abuelo estuvo enamorado

de una mujer que presumía romances con el Káiser,

por esa razón jamás tuvo valor para acercarse a ella

 

años después, cuando

la quijada del abuelo era una

suela de zapato desprendida,

encontró a la mujer en una sala de hospital

 

tenía la apariencia de un sillón abandonado,

había perdido su elegancia y altivez, abuelo

fue hacía ella y la miró a los ojos,

después volvió a su sitio en la sala de espera                                                                                                                             

y predijo el colapso del sistema de salud.

 

 

 

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